WASHINGTON (AP) - No soy el avaro Ebenezere Scrooge de Charles Dickens, que despreciaba la Navidad. Me encanta todo lo que tenga que ver con la Navidad. Excepto por una tradición que genera tanto gasto y estrés: la de los regalos. Haga como yo y tantos otros que tenemos presupuestos apretados y disfrute de una Navidad sencilla, sin regalos. Si el 2009 nos enseñó algo, es que se puede vivir con menos e incluso hacer una vida mejor.Si uno no hace regalos, la Navidad puede ser más mágica todavía. En mi familia dejamos de hacer regalos de Navidad cuando yo era una adolescente y mi madre, que me crió sola, se quedó sin trabajo. Pensamos que era un sacrificio obligado por las circunstancias. No nos dábamos cuenta de que el mejor regalo que nos podíamos hacer era no tener que lidiar con las compras, los envoltorios y todas las demás cosas asociadas con los regalos que generan tantas tensiones. Nunca reanudamos la tradición de acumular regalos junto al arbolito. Y les aseguro que no añoramos l...